La historia de la mujer vampiro del narco

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Con menos de treinta años, Juana, ex integrante del Cártel de los Zetas en Hidalgo, ya enfrenta una condena por presuntos crímenes que cometió durante su servicio para la organización criminal más sanguinaria de nuestro país.

A este grupo delictivo se les achaca masacres contra migrantes en San Fernando Tamaulipas, así como multihomicidios en casinos de Monterrey y sus fundadores tenían fama de ser caníbales.

No es raro que los mandos medios y altos del cártel también cometieron actos inhumanos contra rivales inocentes y elementos de la policía. La joven contó al Daily Mail que inició su carrera criminal siendo menor de edad y lo primero que efectuó es ser ‘halcón’; pero los errores los pagó caros y muchas veces se le castigó por incumplir sus actividades y en castigo la encerraban sin probar por muchas horas comida.

Conforme fue avanzando en el organigrama, Juana tuvo que prostituirse y un día le dieron la oportunidad de convertirse en sicaria. Sus primeros trabajos fueron traumáticos al ver las torturas sometidas a personas.

Quizá eso le provocó perder toda sensibilidad y cuando asesinaba a sus rivales disfrutó desmembrarlos y beber su sangre, así como bañarse en ella.

Su gusto, conocido como hematodixia, lo desarrolló en poco tiempo y por eso la apodaron como ‘La Cleopatra de los Zetas’, pero su ambición la hizo bajar la guardia y fue presa fácil para las autoridades.

En la actualidad espera su condena y busca dejar atrás su pasado oscuro y ya retomó sus estudios para ser una ciudadana de bien.

VER:

Yoselín, confesiones de la novia del narco

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