‘La China’, ‘La Pamy’, las nuevas reinas del narco

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Hasta la detención de Daniela ‘C’, conocida como ‘La Reina del sur’, se conoció en la opinión pública que entre los nuevos mandos de los grupos del narco en Chihuahua había mujeres; aunque era pareja de un jefe criminal de ‘La Línea’ su entrada al mundo de las drogas fue cuando sus padres y hermanos le permitieron conocer el negocio y para no perder el control le heredaron la corona de señora del crimen en Jiménez, del estado norteño.

El caso de Daniela se repite con Elva Nidia P. M. “la China”, quien además de ser jefa de plaza en la Sierra, “saltó” a la fama por un corrido que le compusieron en 2014 titulado “En la sierra y la ciudad la China”.

Es una dama que a sus cuarenta años goza de los lujos por mandar en un grupo delictivo y que además presume su esbelta figura, lujos y poder que goza en la célula de ‘Los Salazar’, al servicio del Cártel de Sinaloa.

Es una pieza clave en la organización que opera  en Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Durango.

Su nombre viene por su pelo rizado, que fue lo más característico de su persona, la describen como una mujer importante y con porte, además de una figura envidiable que es el centro de atención entre los grupos criminales, pues es de la confianza de los encargados del cártel en Chihuahua y Sonora.

La Fiscalía de Chihuahua detalló que ‘La China’ es la segunda abordo, sólo por detrás de e José Crispín; ella opera en los municipios de  Témoris y Chínipas, quien junto con seis capos controlan la estructura de la Gente Nueva Salazar en los municipios de Creel, Chínipas, Urique, Témoris, Batopilas, Samachique, así como parte de Ignacio Zaragoza y Madera.

Su principal actividad en los grupos criminales era la de la trata de blancas o explotación sexual de jovencitas en municipios como Parral, Chihuahua. A Claudia Palmira Monzalvo Acosta, alias “La Pamy”, la Fiscalía le logró acreditar responsabilidad en el caso de dos jóvenes a quienes ofrecía a diferentes hombres. La investigación reportó que ‘La Pamy’ les pagaba entre 500 a 800 pesos por mantener relaciones sexuales con desconocidos, pero las forzaba a estar en su grupo de sexservidoras con amenazas.

Una vez acordadas las citas, Palmira trasladaba a las jóvenes en avionetas privadas para que mantuvieran encuentros sexuales con hombres.

Aparentemente está relacionada con la desaparición de un grupo de estudiantes de enfermería.

El trágico final de las mujeres del narco

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