Académicos descubren efectos antidepresivos del 'muicle'

Académicos descubren efectos antidepresivos del 'muicle'

La hierba se usa en la región de Los Altos como parte de los remedios de la medicina tradicional
Redacción I Un1ón Jalisco | 09/08/2018 11:40

Una investigación realizada por académicos del Centro de los Lagos (CULagos), reveló que la planta conocida como muicle, que es común en la región de Los Altos de Jalisco, podría servir como tratamiento de la depresión y la ansiedad, ya que disminuye los síntomas de abatimiento y desesperanza si se usa de manera regular.

Rosa Isela Garcóa Ríos, académica del Departamento de Ciencias de la Tierra y de la Vida del plantel de la Universidad de Guadalajara (UdeG), añadió que la hierba es muy común en la medicina tradicional, tiene el mismo efecto ansiolítico y antidepresivo que los fármacos clínicamente probados, aunque sin efectos secundarios.
Esta planta crece en los climas tropicales de México y América Latina, y en la región de Los Altos es muy consumida a manera de infusión por las mujeres, principalmente como reguladora del ciclo menstrual.
“Las mujeres nos contaban que hacen los tés con las hojas de la planta del muicle si tenían amenorrea, y que en un día su menstruación se presentaba. Eso nos hizo pensar que si tenía esa potente influencia en los ciclos hormonales, era probable que pudiera incidir en las emociones”.

García Ríos, junto con los doctores Armando Mora Pérez y César Soria Fregoso –también académicos del CULagos–, trabajaron un estudio en el que administraron esta sustancia en ratas, con la intención de conocer si regulaba su ciclo menstrual y evaluar si incidía en estados de ansiedad o depresión.

Los animales fueron sometidos a pruebas en las que quienes habían consumido el muicle, afrontaban mejor los miedos naturales a ciertos espacios, lo que ayudó a los investigadores a evaluar el efecto ansiolítico de la planta, al igual que su potencial antidepresivo, ya que los roedores que la tomaban tenían más ímpetu de sobrevivir y menos estrés en medio de una piscina llena de agua, en comparación con los que no la ingirieron, explicó García Ríos.

“Las evaluaciones de estas conductas nos permiten analizar si hay un potencial efecto antidepresivo con los extractos que se están probando, y cuál es el mecanismo de acción que podría estar llevando a cabo, qué parte del cerebro estaría involucrada en la parte del cerebro que presenta o produce el extracto”. 

Estos efectos son similares a los que presentan las ratas que ingirieron medicamentos clínicamente probados y de uso comercial, como el prozac y la imipramina, que sirvieron como fármacos de referencia.

“Lo que encontramos es que el extracto de la planta en las dos dosis que probamos son igual de efectivos que los fármacos; esto nos da información importante porque se podría explorar este tipo de sustancias para saber cuáles son los metabólicos responsables de este efecto”. 
Los hallazgos podrían propiciar que la planta sea un auxiliar en el tratamiento de la depresión y la ansiedad y, además, disminuir los efectos secundarios y el tiempo de respuesta de los medicamentos tradicionales, factores que inciden para que el paciente no concluya el tratamiento de acuerdo con lo indicado.
La segunda fase de la investigación es comprobar los resultados con pruebas en humanos, aunque debido a las limitaciones éticas y a su formación, los investigadores tendrían que buscar un grupo de trabajo médico que pueda realizar un protocolo de investigación, sea sometido a comités de ética y realice las pruebas en pacientes voluntarios.

“Aunque ya hay personas de la población que ya lo están consumiendo, no hay una homogeneidad entre los pacientes que permita un control más fino de los resultados que se podrían obtener, como sí ocurriría en un protocolo”. 

García Ríos afirmó que cualquier persona puede ingerir esta infusión de manera común y recomienda que sea preparado con una medida de la hierba equivalente a lo que quepa en el puño de la mano de la persona y una taza de agua.  La hierba puede ser adquirida en mercados y en tiendas naturistas.

La investigación también cuenta con la ayuda de los estudiantes Carlos Andrés Contreras Salazar y Ana Raquel Ramos Molina, alumnos de la carrera en Ingeniería Bioquímica y de la maestría en Ciencia y Tecnología, respectivamente.